jueves, 1 de diciembre de 2016

La mano (The Hand)

Antes de que Oliver Stone se volviera un autor tan político empezó como muchos haciendo películas de terror, hizo 2, la segunda es de la que hablaremos. Stone tiene un sentido del relajo bastante potente también en su filmografía, como se ve en The Doors (1991) o en Natural Born Killers (1994). Tiene talento para los dos lugares, y puede manejar ambos en el mismo lugar tipo su maravillosa Wall Street (1987). La mano (1981) es entretenimiento, pero con un lado psicológico, Stone no se conforma con solo divertirse. Puede que por esto el filme intenta ser más neuronal de la cuenta o narrativo que terrorífico, aunque tiene también mucho de básico. La escena donde pasa la mutilación de la mano tiene su espanto y gore, eso sí, y me agrada cuando la mano perversa empieza a arrastrarse y ha fisgonear, a dejar rastros, por ahí, a seguir a su amo. Sea con el anillo, la hierba o el gato, esa acechanza se percibe muy bien, inquieta, genera suspenso, mucho más que con las performance de los asesinatos que lucen apenas cumplidores, poco impresionantes. A pesar de esto, Stone, con el giro final (a lo Carrie, 1976), muestra que disfruta/ba del género; también cuando se presta él mismo para una de las escenas de "terror".

La mano tiene de antecedente a Las manos de Orlac (1924) donde un trasplante de manos, las de un criminal ejecutado por la pena capital, mortifica la psiquis de un hombre idealista, el pianista Paul Orlac, interpretado por el enorme Conrad Veidt, quien gesticula en su potente expresividad, de alguien que lleva prácticamente el cine en su teatralidad y plasticidad gestual. Orlac cree ser poseído por las manos del criminal, y se siente destruido moralmente. En el filme de Robert Wiene vemos la grandeza del expresionismo alemán, del cine mudo, la de Veidt y la de Wiene. Orlac pasa por tremenda angustia mental y de culpa. El estado de sufrimiento se nutre del expresionismo alemán en gran forma y queda tremendamente sentido, vemos la daga incriminadora de Vasseur, el estado de pesadilla, la perversidad de Nera y la entrega de la leal Yvonne que llega al rescate.  Hay un remake  (de Hollywood) más sencillo, pero casi tan genial como el original, Mad Love (1935), de Karl Freund. En este filme nos ubicamos en Francia con un tal doctor Gogol (el estupendo Peter Lorre) que toma todo el protagonismo, él es en un tipo que no puede controlar el amor desmedido que siente por la esposa del concertista Stephen Orlac (Colin Clive), una actriz del Grand Guignol, a la que adora incluso mediante una estatua de cera. Gogol obsesionado hasta el tuétano terminará dañado frente a unas palabras de amargura –quedando golpeada  su genialidad como cirujano, uno amante de las ejecuciones- y nos dará una de las escenas gloriosas de la historia del séptimo arte, con lo del trasplante de cabeza (salido de la película de 1924, pero con una figura con propia personalidad, aunque breve). También hay un segundo remake, de 1960, con Christopher Lee (Nero El mago) y Mel Ferrer (Orlac) que al parecer no es muy bueno, aunque no he tenido oportunidad de verlo aun.

En la película de terror de Stone vemos que un exitoso realizador de cómics llamado Jonathan Lansdale (Michael Caine) pierde una mano en un accidente de autos y ésta mano mutilada cobra vida y viene a ejecutar todo el odio y venganza secreto que siente el protagonista. Se dedica a poner en práctica sus oscuros pensamientos. Lansdale pasa por problemas maritales, su mujer no lo quiere más y desea a otro hombre, y esto repercute en volverlo un villano y un psicópata (con pérdidas momentáneas de la memoria), quien tiene recurrentes pesadillas y alucinaciones. El filme juega con la realidad y la fantasía, habiendo dudas de que está pasando en verdad, en ello hay dos historias paralelas. Es un filme que llega a explicarlo todo con pelos y señales perpetrándose barato, pero a ratos pareciera haber inspirado al escritor Bret Easton Ellis y a American Psycho (2000). Es una película curiosa en la filmografía de Oliver Stone, aparte de ser atractiva la idea de una mano solitaria cometiendo asesinatos, tras los deseos íntimos de un hombre frustrado y castigado en toda su vida, su hogar y su trabajo. 

Comanchería (Hell or High Water)

Una película del siempre interesante David Mackenzie (Perfect sense, 2011) donde 2 hermanos vaqueros en este western moderno roban pequeñas sucursales bancarias en Texas. Tanner Howard (Ben Foster, creíble a un rango decente) es el impetuoso y loco hermano quien es un ex presidiario, un hombre proclive desde siempre a lo criminal, sin exagerar la nota –sin crear una figura de cómic o caricaturas- con sus maneras rebeldes e inesperadas. Toby Howard (Chris Pine, que sorprende a lo que le conocemos como actor, ya que no suele tener actuaciones tan exigentes, serias, rudas y realistas) es el hermano pensante, quien tiene todo un plan para vencer al capitalismo ramplón y más aprovechado (el que representan los bancos, que para el caso se quedan con los hogares y tierras tras las hipotecas).

En el otro lado tenemos a dos rangers de Texas, a Marcus Hamilton (Jeff Bridges, en una magnífica actuación) y a su compañero medio indio y medio mexicano Alberto Parker (Gil Birmingham, excelente compañero) que siguen las pistas de los asaltantes.  El dúo de la ley está muy bien trabajado y sobresale bastante en el filme, Hamilton es siempre políticamente incorrecto con su compañero, le hace mil bromas sobre su ascendencia mexicana e india, pero tienen ambos una sólida amistad, así de rara. Parker es astuto y despierto, tranquilo, de respuesta estoica y avispada aunque respetuosa. El duo de los hermanos está también bien trabajado, pero es más algo muchas veces visto en el cine, de ellos sobresale su periplo, en lo cual no todo es criminal, muestra afectos y juegos entre ellos, simpatía con gente que van conociendo, y a la vez van chocando con el mundo. Los dos están en una misión, más Toby que Tanner, este último respalda a su hermano, proponiendo experiencia, aun cuando fuera el hermano loco y uno esperaría menos de él, pero aun así resulta muy verídico. La relación de cariño entre los hermanos es un gran puntal, “malos” o buenos todos tienen emociones aquí.

El viaje de los hermanos por las carreteras de Texas y la persecución racional y básica de los rangers, la sencillez del método físico de los robos, pero de suma inteligencia como complejo plan contra los bancos, tiene todo un toque muy cotidiano y sencillo, un tono híper realista y natural, alejado de lo grandilocuente, recurriendo a  personajes secundarios pintorescos, algunos secamente cómicos. El filme trata de coger y crear una gran cercanía con la vida común y silvestre, con unos robos que más son una necesidad de vencer al mundo y al sistema que pura y banal maldad o criminalidad sin escrúpulos. La propuesta  tiene de único guionista a Taylor Sheridan, también único guionista de Sicario (2015), otra gran película, y más que traer originalidad, se trata de estilo, de recurrir mucho a la vida tal cual, evitando más bien lo aparatoso y fantástico, en lugar de buscar impresionar, todo es muy vital y directo, buscando lo audaz en el realismo, como la seducción de una recepcionista bella con el piropo preciso (para la mujer candente escondida en las formas) o ser atendidos en un restaurante de parrillas por una mesera anciana cascarrabias e imponente.

El filme deja en claro por su parte figuras conocidas de comportamientos, aquí esta lo rudo y llano, sin pose, gente naturalmente extrema amante de lo rural y social cansada de lo citadino y capitalista. Hay hasta una escena obvia con el choque entre gente tipo hip hop versus vaqueros, gente del interior americano. Escuchar música típica de la zona es otro realce y gran acierto, el cariño por lo autóctono y primario, que canten los asaltantes la música que los refleja. En Hell or High Water, aunque cumple con su tiroteo y esperado enfrentamiento con la ley, más vale el viaje y sus formas comunes audaces, originales porque el cine sobredimensiona las realidades y aquí se busca el opuesto. 

martes, 29 de noviembre de 2016

La llegada (Arrival)

El canadiense Denis Villeneuve es uno de los grandes directores de la actualidad, no solo únicamente en Hollywood y por la enorme repercusión que esto significa en los cines del mundo, sus películas exceden el rotulo de simple entretenimiento, es audaz, interesante y personal. Su última película es una maravilla, tiene suma inteligencia en como armar una narrativa plena, perfecta y de relevancia, y sorprender al espectador por completo con su redondez final. Hablamos de llevar una sonrisa –y lágrimas- al final de su visionado, y esto se debe a que el filme está interrelacionado con algo muy humano; lo grande y posiblemente espectacular –a lo Independence Day (1996)- con lo familiar y muy sensible.

La llegada (2016) puede ser vista como una historia de posible invasión y guerra con extraterrestres, en donde 12 naves yacen a pocos metros de altura en los cielos de distintos países de nuestro planeta, sin que conozcamos sus intenciones, con lo que ciertas potencias mundiales como China en especial, y EE.UU. por su parte también se halla en tensión y desconfía, sienten que pueden ser un peligro para la humanidad, y están dispuestos a atacar a las naves, mientras los alienígenas, que parecen calamares o pulpos de buen tamaño, votan tinta para generar símbolos como palabras tal cual el idioma japonés o jeroglificos, y hay un trabajo de comunicación y de descifrado por lograr, para lo que se le pide a una experta lingüista, Louise Banks (Amy Adams), que se encargue. La otra parte del filme es que Louise supone ha perdido a su hija, y debe superarlo (antes o después, no importa), lo cual es enorme, pero la historia no se queda ahí y juega con nuestro entendimiento inicial, al dar un gran vuelco al final.

Los extraterrestres vienen a hacernos ver el lenguaje universal, en una unión trascendental de evolución como en 2001: Una odisea del espacio (1968), articulando un lenguaje que significa devoción al ser humano –tocando nuestra entrañas y vínculos más poderosos- a pesar de cualquier desenlace, mediante lo gigantescamente complejo  y  extremo de padecer;  o aquel que trata de comprender lo que le es distinto y lejano, al otro, al foráneo, uniendo las distancias, como puede ser a través de los puntos de conexión como el amor y la entrega más honesta.

Todo el filme tiene una lectura sentimental escondida en una película de ciencia ficción, de las mejores de la historia del séptimo arte, agrego; en una posible película de género, de acción, que se escurre de las convenciones y de lo más fantástico (incluso las naves y los extraterrestres son algo muy básico visualmente, las naves parecen monolitos, otra conexión con la película de Kubrick), que en realidad es más un drama velado, fuera de las tantas intervenciones de la lingüista y de su equipo que cuenta con el matemático Ian Donnelly (Jeremy Renner) que será parte importante dentro del rompecabezas general. La llegada, aclaro, no es una película difícil de entender, como la interesante pero críptica Enemy (2013), es cercana y amable, la que será más que seguro una película de alta competitividad en los próximos premios Oscar. También será bastante curioso ver que hace Villenueve con la secuela de Blade Runner (1982). 

sábado, 26 de noviembre de 2016

Hierba

Suena original y atractiva la idea motor de éste filme de los más recientes del argentino Raúl Perrone, prolífico director de culto que ya anda presentando una nueva obra, Cump4rsit4. En la presente se trata de darle vida narrativa a la pintura Almuerzo sobre la hierba, del francés Édouard Manet. Obra pictórica que pasa por el estilo del director de Ituzaingo, en el que es ante todo un viaje estético y experimental, convertida la pintura en una historia típica suya, con cazadores salidos prácticamente de la nada –pero con el campo como una invitación natural- y amores o sensualidades peligrosas de por medio, compartidas, con forzamientos y en pugna.

En el cuadro de Manet vemos a 2 mujeres y a 2 hombres teniendo un picnic, donde la nota trasgresora es que una de las mujeres yace desnuda y la otra observa de lo más natural. El cuadro inicial parte de que los varones de aspecto culto y refinado lucen sosegados con la desnudez de la mujer, cosa que cambiara una vez que Perrone los ponga en marcha, simbolizando al deseo y a la pasión y a la locura que desencadena esta Eva ofreciendo tentación, creándose una nueva lectura de acuerdo a nuestros tiempos, unos más callejeros. En la pintura de Manet uno pensaría que se tratan de prostitutas, pero la realidad es que tiene un toque más bien familiar. Perrone en cambio pone al pie del cañón la lujuria y su cualidad de distancia con las mujeres.

Perrone experimenta con la manera de expresarse, dividido el filme en 18 actos, de lo más sencillos, la historia repite más bien motivos, en un estado latente de conflicto. El filme parece enmarcado como si fueran viejas fotografías aunque en color (en un formato cuadrado y con bordes blancos), remiten a un tiempo de proyección de un cine inicial. Los fondos lucen antinaturales, la mayoría yacen como láminas (tiesas), pero las disolvencias de los cuerpos fusionados con el paisaje proporcionan vida, bajo unos fondos que homenajean al impresionismo y fomentan una estética de conjunto, dentro de una amalgama, al contener personajes teatrales y bastante expresivos, guiados tipo por la comedia francesa, luciendo un cierto aire de nobleza que va quedando en segundo plano frente al desenfreno de las altas pasiones.

Alba

No se hacen muchas películas ecuatorianas, por lo que encontrarse con la ópera prima de Ana Cristina Barragán genera entusiasmo. Es una película que trata sobre una niña que vive con su madre separada que yace enferma, débil, postrada en una cama. Cuando ésta empeora y es trasladada al hospital, tiene la niña que ir a vivir con su padre, al que no conoce mucho. Este es un hombre de pocos recursos económicos, a diferencia de su ex esposa, además es una persona cohibida y de expresión pobre, con lo que pasa por raro y antisocial, pero por encima de las apariencias es un hombre decente y quiere formar un mejor vínculo con su hija. Alba (Macarena Arias), tiene 11 años, y se parece a su progenitor, es también percibida como rara, no encaja muy bien con sus compañeritas, y como todo niño anhela integrarse, por lo que sacrifica pensamientos, donde los otros niños suelen ser crueles y superficiales. El filme trata de como la niña va a encontrarse a sí misma y va cimentando su propia personalidad. Es una historia de crecimiento.

La película exhibe a la niña en variedad de pequeñas primeras experiencias, está el temido despertar sexual (viendo desnudarse a su padre, besando en un juego a un niño, en ponerse bonita, agrandada, para una fiesta), la incómoda llegada de la menstruación (que se maneja con madurez), la aparición de vellos en la axila y la sensación de no ser atractiva. Esta la lucha por aceptarse, y en ello entra a tallar la situación económica (Alba teme ser marginada por vivir en una casa humilde con su padre). Macarena Arias hace un buen papel, puede que sostenga más de la cuenta un estado de fuera de lugar algo monotemático, como si no pudiera ser encantadora y natural también, y se explote el lugar común del afecto por los insectos, pero también tiene sus virtudes y una buena estructura, tal es su estado de cierta independencia (va y viene por calles desconocidas, hasta de noche), aun a corta edad, como contiene su parte de astuta, aunque no sea un ser firme, para lo que siempre está atenta, observadora de su entorno, como quien está buscando respuestas, salidas.

El filme comparte sus estragos con la aceptación personal con la relación con su padre, que va de fondo, con el que hay un juego de espejos (te quiero, me quiero). Este tiene su sensibilidad y mucha humildad, manejando pequeños gestos, que no abruman con sentimentalismos, aunque el padre (Pablo Aguirre Andrade) tenga una apariencia lastimosa marcada (que no lo anula). El filme resulta ser sutil en los muchos detalles, mientras remarca el sentir general de la rareza e inadaptación que gobierna (habiendo dosificado romanticismo). El personaje de Alba tiene materia, esencia, del cual se sostiene la película y compenetra, aunque existe cierta rigidez.

domingo, 20 de noviembre de 2016

United States of love (Zjednoczone stany milosci)

Estamos en Polonia un año después del fin del comunismo en este país, 1990. El director Tomasz Wasilewski nos retrata el fin de una política, pero no la de la violencia del hombre a la mujer, como quedando rezagos -en un símil- de primitivismo con aquel gobierno de antaño, lo que se observa en la historia del hombre que enviuda y su amante lo busca, pero ella se le presenta como sentimiento de culpa y él no quiere ya nada con ella, pensando en matices, ya que el hombre parece no tener ninguno (en un momento se ve que él alquila una película pornográfica, como queriéndose decir que la relación con la amante es puro sexo). A la par el hombre tiene una hija de su matrimonio y no quiere pelear con el recuerdo de la madre. La amante, una mujer profesional, rectora de un colegio, plena y desinteresadamente enamorada, la cual no se siente como una cualquiera, llamada Iza (Magdalena Cielecka), se enfrenta al maltrato y a la humillación del rechazo del hombre amado (el que llega a ser muy cruel), a sentir la superficialidad de su relación, aunque en la propuesta no se profundice el lado inmoral de ser la otra durante 6 años. A lo que va el filme por otra parte es a cierta hipocresía, doble moral y unilateralidad, aparte de a la violencia de género. Esta historia, de tres que son, termina como una de las películas del Decálogo de Krzysztof Kieslowski, de quien comparte el espíritu en aquellos edificios y viviendas hechas por el gobierno comunista. El filme no se pone a un solo lado como muchos pueden pensar al ver el maltrato, sino que Iza también tiene un fuerte lado recriminable, en esto se apela también a la propia actitud de aceptarse subalterna al hombre como amante, minusvalorarse. Este relato posee un poderoso momento en el cual Iza tiene sexo casual y bruto en un lugar público, sintiendo el peso de ser una “cualquiera”. 

En la historia de apertura tenemos a una mujer cansada de su matrimonio, desilusionada de éste, por motivos desconocidos, que no sean soñar con un amor imposible, tampoco especificando antecedentes. En esto hay mucha sutileza que apela más que todo a las emociones, a los estados de ánimo, a la complejidad de las mujeres. Nuevamente hay escenas ingeniosas –el filme tiene varias- compartiendo el sentir de Agata (Julia Kijowska), la protagonista, tal es aquel sexo rabioso, desesperado y esencial que busca en el marido pensando en el otro hombre, en lo platónico, de lo que solo podemos hacer conjeturas e imaginar respuestas. ¿Un antiguo amor?, ¿un hombre intachable que enamora con su idealismo?, que me recuerda a ¡Qué verde era mi valle! (1941). Esa entrada al baño para ver al hombre deseado desnudo es otra pulsación primaria que acierta en su exhibición y sugerencia. El filme posee muy buena narrativa, haciendo de historias muy fáciles de identificar un cine sensible y duro a partes iguales, un cine que logra contener arte. La religión, algo importante en Polonia, sobre todo frente al comunismo en su país, queda relegada por las 4 mujeres protagonistas, donde ellas se enfrentan elípticamente a ésta.

La tercera historia yace compartida – las cuatro mujeres poseen una relación muy fuerte entre sí-  y se da entre Marzena (Marta Nieradkiewicz), una bella aspirante a modelo, profesora de danza y de ejercicios acuáticos, y Renata (Dorota Kolak), la profesora solitaria y mujer mayor, que vive fascinada con la joven vecina Marzena. Renata sueña con darle una vida llena de cuidados y afectos que la joven no consigue contener, a pesar de representar la figura del deseo, observando que la belleza le representa aprovechamiento y desilusión de los otros más que realización. Miremos esa escena de masturbación sobre su cuerpo desnudo petrificado, acto impropio, sucio, cercano a la violación, una escena poderosa que se complementa con un lavado espiritual, de idolatría secreta. En la historia brilla el contraste de los dos cuerpos, el bastante imperfecto y el voluptuoso, el de la relación “imposible” (lo que gobierna el filme), de cara a la liberalidad sexual heterosexual que atrae daño y a la trasgresora homosexualidad idealizada, pura. 

sábado, 19 de noviembre de 2016

Cronos

Ópera prima del director mexicano Guillermo del Toro, película ganadora de 8 premios Ariel (el premio de la Academia Mexicana de Cine), la que es una película de terror, pero más es una película familiar, mediante la sólida relación de cariño del protagonista Jesus Gris (Federico Luppi) y su pequeña nieta que no habla. Tampoco es un filme sangriento, hay apenas tres muertes y son más que justificadas, muy argumentales. La película se ampara en lo sobrenatural y en lo extraño, con un aire refinado si se quiere, bajo un cine amable, apto para todos. Tiene una escena magistral, su gran momento cinematográfico friki y audaz en el placer de lamer una mancha de sangre del piso de un baño, con lo que Luppi se gana el panteón de los entregados e iluminados.

Jesus Gris es un anticuario que en el interior de una pieza de escultura de un arcángel halla un dispositivo de un escarabajo dorado con el cual uno puede vivir por la eternidad, resucitar y hasta rejuvenecer, solo pide sangre a cambio, como un tipo de vampirismo más elaborado y mucho menos homicida, o es que del Toro y la decencia de su protagonista trabajan una cierta elipsis o es que diluyen el requerimiento de sangre en su sutileza y buen hacer familiar. Lo que sorprende es la madurez y hasta cierta perversidad implícita o llamémosle mejor inconsciente, o reacción ante el amor más grande que uno siente, de Aurora (Tamara Shanath), la nieta, la que llega a apoyar el uso del artilugio por tener vivo a su abuelo (pero antes prevé el daño de su manipulación) y luego hasta le salva la vida.

Del Toro le pone mucha sustancia y heroísmo a la niña, con lo cual propone mucha nobleza e inocencia a su historia, más que oscuridad, esa que representa muy ligeramente el tío millonario (Claudio Brook) y su sobrino americano Angel (Ron Perlman) que tienen de caricaturas de hombres infames, agregándoles además humor. De ahí que de terror más bien muy poco tenga la propuesta y más de aventuras en la lucha contra ellos. Mientras la relación con la esposa de Jesús tiene una cierta falta de química, a pesar del aire de ternura de telenovela mexicana que brota de Margarita Isabel, o es que resulta muy secundaria frente a  la relación abuelo-nieta.

El filme arranca con la historia de un alquimista y su invento que le brinda 400 años de vida, lo cual se siente bastante endeble y barato, pero el artilugio tiene suma gracia como generador de la trama, de ambiciones y dependencias, en el guion del propio del Toro. Lo bueno del filme llega cuando el mecanismo de relojería hace su magia en toda potencia, en la escena del embalsamador con Daniel Giménez Cacho, que es otro de los momentos iluminados del filme, y tremendo personaje que bien merecido tiene un Ariel, el mejor de los ocho otorgados. Es gracioso ver cómo queda maquillado Luppi tras ello, provocando un buen toque de cine B para ese momento, con su nacionalismo mexicano de fondo, con ese aprecio por los muertos, la religiosidad y su dominante cariz de gente del pueblo. También se presta de paso para el humor, como cuando pregunta el embalsamador en qué tipo de cocción quiere al muerto, asumiéndolo como un trozo de carne. 

The Burning

Los hermanos Bob y Harvey Weinstein son productores de cine actualmente muy reconocidos y poderosos en Hollywood, pero también han dirigido películas (en los 80s), los dos juntos tienen la dirección de una comedia, y Harvey además una de animación sobre gnomos. También han ejercido de guionistas, ambos en su comedia, y Bob en la película que nos reúne esta vez, The Burning (1981), con la idea original de Harvey, teniendo en cuenta que dice haber ideado el proyecto de la presente película más o menos por 1979, un año antes de la icónica Friday the 13th (1980), con la cual guarda cantidad de similitudes, como con la segunda exhibida casi simultáneamente, Friday the 13th Part 2 (1981). Si uno ve estas películas puede creer a The Burning como una copia descarada o propio de la época y el entusiasmo por subirse al carro del slasher, gracias al éxito descomunal de Friday the 13th, pero si vemos en su momento y en el tiempo de todas formas ésta gloria se le escapó a The Burning que es una película olvidada y muy poco celebrada, sobre todo bastante en comparación de la saga de Jason Voorhees.

Los Weinstein dicen haberse inspirado en una leyenda urbana muy conocida, la de un tal Cropsy, que se quema tras una broma de unos muchachos en un campamento de vacaciones, queda horriblemente desfigurado por estos jovencitos que lo detestaban, Crospy convertido –hasta literal- en un monstruo –sumado a su gran tamaño- y en una leyenda propia de las fogatas cuentan que regresa como asesino serial a vengarse de los muchachos que vacacionan en los campamentos de verano.

Yendo al filme en sí éste tiene una explicación visual completa sobre quién es Cropsy, no hay cabos sueltos, todo está ahí claro y fuerte (tal cual el final que es también potente). Para luego en el pabellón de quemados extremos unos enfermeros jueguen a curiosear con el daño de las quemaduras, bajo la llamada monstruosidad de Cropsy, lo cual es irrespetuoso en general. Después como introducción homicida, al estilo de un cine de bajo presupuesto, bastante sucio, Cropsy asesina a una prostituta de la calle. El monstruo no dejará ver su rostro hasta el desenlace, un rostro totalmente exagerado. Los asesinatos se darán con cámara subjetiva, como con una mirada nublada (teniendo Cropsy daño en los ojos), con su infaltable música preparatoria de tensión y en su mayoría con unas enormes tijeras de podar.

El filme, que dirige Tony Maylam, hasta más o menos los 45 minutos de metraje solo presenta dos muertes, pero más tarde digamos que se reivindica totalmente y fabrica una masacre que, desde luego, es la gran escena de terror del filme. El héroe es irrelevante (Brian Matthews), más llama la atención otro personaje, un muchacho parecido a Woody Allen al que hacen bullying, Alfred (Brian Backer). En el reparto está Jason Alexander (de la serie cómica Seinfeld) que debutaba en el cine, hace de muchacho bromista pero no de lo más populares; y el actor y director Fisher Stevens (Short Circuit, 1986), también en su debut en la gran pantalla. Otra cosa para disfrutar es la desnudez completa y frontal de Carolyn Houlihan, Miss Ohio USA en 1979 y participante del Miss USA del mismo año. Tom Savini que hiciera el maquillaje de Friday the 13th (1980) se encargó del de The Burning, una película entretenida, aunque tampoco demasiado genial, pero tiene su cuota de decente suspenso, se juega a poner en la mira a varios muchachos y se dan falsas alarmas. También puede verse la propuesta como un filme de popularidad, marginación y alta búsqueda de sexualidad.

Territorio

El poeta vanguardista Henri Michaux tras un viaje a Ecuador por barco en 1927 escribió un diario de aquel viaje dos años después, de esto se vale la directora ecuatoriana Alexandra Cuesta como punto de partida para hacer su propio viaje y (re)encuentro de su país, cruzando el océano, la montaña y la selva nacional. Cuesta estudió en el Instituto de las Artes de California (CalArts) y tuvo de profesor y de mentor a James Benning, famoso artífice de cine experimental, paisajista y underground, lo cual se nota en esos encuadres fijos de la cámara y por la fragmentación como exhibición del presente documental, aunque no sea un filme abocado al paisaje o a los escenarios sino más bien busque el retrato, a la propia gente, a los ecuatorianos, desde las capas más humildes, enfocarse en  las personas y en sus expresiones naturales, pasatiempos y dedicaciones, o simplemente observar a la gente en su habitad cotidiano, que puede ser la playa, la excavación de un hueco o una discoteca, un sinfín de lugares sencillos, como tan solo ver la televisión sobre la cama en familia o yacer en un cuarto sin luz meciéndose en una hamaca.

Los lugares son filmados dentro de una reducción hacia lo más elemental y mínimo, como algo secundario,  lo central es la humanidad y la llaneza de los retratados, muchas  veces es solo una persona con un objeto entre manos (una guitarra, un juguete), o ahí únicamente sonriéndole a la cámara o notándola en un cuadro fijo e ir a cruzársele, sintiendo curiosidad, cierto rubor, entusiasmo o inquietud de ser filmado. Es la mirada al territorio, pero invocando a la gente como tal, al pueblo, desprendiendo universalización, donde el gesto natural y más sencillo nos abraza, nos recibe, nos une. Sentirse parte o no de éste territorio, cómo perspectiva de que forma nos definimos, es en lo que se debate de cierta forma la directora. Sin embargo a todas luces se trata de un querer ser parte de, de hallar o tener coincidencias, igual que de sostener nuestro origen, a través de un territorio sentimental con los “extraños”, nuestros paisanos, desde un mundo feliz, en donde ver pelar con los dientes y comer un pedazo de caña de azúcar a una bella mulata es la puerta a dicho idilio. 

jueves, 17 de noviembre de 2016

Lista de películas: Cinefilia primaria

No soy muy propenso a hacer listas, con la ineludible subjetividad que provocan todas sin excepción, pero me he animado a hacer una muy personal. Dejo una lista de 157 películas, para mí son las mejores películas, a partir de las más emotivas y cercanas, las que más me han entretenido además. Están en orden cronológico, por lo que separo al final una lista de 63 películas, que serían las mejores desde el 2000 hasta el 2016, las mejores del siglo XXI, como hiciera la lista de la BBC de las 100 mejores del nuevo siglo. A los participantes de esa lista se les pidió sólo 10 por persona, por lo que dar 63, y no forzar nada, me parece más que suficiente. 




1.                  Vampyr (Carl Theodor Dreyer, 1932)
2.                  Tiempos modernos (Charles Chaplin, 1936)
3.                  Sólo los ángeles tienen alas (Howard Hawks, 1939)
4.                  Rope (Alfred Hitchcock, 1948)
5.                  3 Godfathers (John Ford, 1948)
6.                  El tercer hombre (Carol Reed, 1949)
7.                  Sunset Blvd. (Billy Wilder, 1950)
8.                  Los olvidados (Luis Buñuel, 1950)
9.                  A Streetcar Named Desire (Elia Kazan, 1951)
10.               Cantando bajo la lluvia (Stanley Donen, 1952)
11.               The night of the hunter (Charles Laughton, 1955)
12.               Les diaboliques (Henri-Georges Clouzot, 1955)
13.               Muerte de un ciclista (Juan Antonio Bardem, 1955)
14.               the seven year itch (Billy Wilder, 1955)
15.               El séptimo sello (Ingmar Bergman, 1957)
16.               Paths of Glory (Stanley Kubrick, 1957)
17.               Touch of evil (Orson Welles, 1958)
18.               Pickpocket (Robert Bresson, 1959)
19.               Los ojos sin rostro (Georges Franju, 1960)
20.               El manantial de la doncella (Ingmar Bergman, 1960)
21.               La dolce vita (Federico Fellini, 1960)
22.               Psycho (Alfred Hitchcock, 1960)
23.               Yojimbo (Akira Kurosawa, 1961)
24.               Accattone (Pier Paolo Pasolini, 1961)
25.               The hustler (Robert Rossen, 1961)
26.               La notte (Michelangelo Antonioni, 1961)
27.               La infancia de Ivan (Andrei Tarkovsky, 1962)
28.               El ángel exterminador (Luis Buñuel, 1962)
29.               El hombre que mató a Liberty Valance (John Ford, 1962)
30.               El gatopardo (Luchino Visconti, 1963)
31.               Onibaba (Kaneto Shindô, 1964)
32.               Banda aparte (Jean-Luc Godard, 1964)
33.               Pierrot le fou (Jean-Luc Godard, 1965)
34.               Repulsion (Roman Polanski, 1965)
35.               Alphaville (Jean-Luc Godard, 1965)
36.               Who's Afraid of Virginia Woolf? (Mike Nichols, 1966)
37.               El bueno, el malo y el feo (Sergio Leone, 1966)
38.               Belle de jour (Luis Buñuel, 1967)
39.               Le Samourai (Jean-Pierre Melville, 1967)
40.               Mi noche con Maud (Éric Rohmer, 1969)
41.               A clockwork orange (Stanley Kubrick, 1971)
42.               Sleuth (Joseph L. Mankiewicz, 1972)
43.               Chinatown (Roman Polanski, 1974)
44.               Taxi Driver (Martin Scorsese, 1976)
45.               L'innocente (Luchino Visconti, 1976)
46.               L'homme qui aimait les femmes (François Truffaut, 1977)
47.               Rabid (David Cronenberg, 1977)
48.               Days of Heaven (Terrence Malick, 1978)
49.               Stalker (Andrei Tarkovsky, 1979)
50.               Apocalypse now (Francis Ford Coppola, 1979)
51.               El Resplandor (Stanley Kubrick, 1980)
52.               Vestida para matar (Brian De Palma, 1980)
53.               An american werewolf in London (John Landis, 1981)
54.               Posesión infernal (The Evil Dead, Sam Raimi, 1981)
55.               Blade Runner (Ridley Scott, 1982)
56.               Scarface (Brian De Palma, 1983)
57.               París Texas (Wim Wenders, 1984)
58.               Extraños en el paraíso (Jim Jarmusch, 1984)
59.               Sangre fácil (Joel Coen, Ethan Coen, 1984)
60.               Body Double (Brian De Palma, 1984)
61.               Platoon (Oliver Stone, 1986)
62.               Terroríficamente muertos (Evil Dead II, Sam Raimi, 1987)
63.               Kárhozat (Béla Tarr, 1988)
64.               Die hard (John McTiernan, 1988)
65.               The Blood of Heroes (David Webb Peoples, 1989)
66.               Batman (Tim Burton, 1989)
67.               My own private Idaho (Gus Van Sant, 1991)
68.               El cabo del miedo (Martin Scorsese, 1991)
69.               Les amants du Pont-Neuf (Leos Carax, 1991)
70.               El silencio de los inocentes (Jonathan Demme, 1991)
71.               Reservoir dogs (Quentin Tarantino, 1992)
72.               A perfect world (Clint Eastwood, 1993)
73.               Tres colores Azul/Blanco/Rojo (Krzysztof Kieslowski, 1993, 1994, 1994)
74.               Chungking Express (Wong Kar-Wai, 1994)
75.               The Shawshank Redemption (Frank Darabont, 1994)
76.               Pulp fiction (Quentin Tarantino, 1994)
77.               A través de los olivos (Abbas Kiarostami, 1994)
78.               To Die For (Gus Van Sant, 1995)
79.               Heat (Michael Mann, 1995)
80.               Trainspotting (Danny Boyle, 1996)
81.               Romeo + Juliet (Baz Luhrmann, 1996)
82.               As good as it gets (James L. Brooks, 1997)
83.               Happy Together (Wong Kar-Wai 1997)
84.               Perfect Blue (Satoshi Kon, 1997)
85.               Lost highway (David Lynch, 1997)
86.               the game (David Fincher, 1997)
87.               American history X (Tony Kaye, 1998)
88.               Always Outnumbered (Michael Apted, 1998)
89.               Velvet Goldmine (Todd Haynes, 1998)
90.               Fight club (David Fincher, 1999)
91.               Mundo grúa (Pablo Trapero, 1999)
92.               Audition (Takashi Miike, 1999)




1.                  Mysterious object at noon (Apichatpong Weerasethakul, 2000)
2.                  Joint Security Area (Park Chan-wook, 2000)
3.                  Memento (Christopher Nolan, 2000)
4.                  In the mood of love (Wong Kar-Wai, 2000)
5.                  Donnie Darko (Richard Kelly, 2001)
6.                  El viaje de Chihiro (Hayao Miyazaki, 2001)
7.                  Spider (David Cronenberg, 2002)
8.                  Oasis (Lee Chang-dong, 2002)
9.                  25th Hour (Spike Lee, 2002)
10.               Edifício Master (Eduardo Coutinho, 2002)
11.               Dolls (Takeshi Kitano, 2002)
12.               A tale of two sisters (Kim Jee-woon, 2003)
13.               Oldboy (Park Chan-wook, 2003)
14.               Goodbye Dragon Inn (Tsai Ming-liang, 2003)
15.               Whisky (Juan Pablo Rebella, Pablo Stoll, 2004)
16.               Los increíbles (Brad Bird, 2004)
17.               Las consecuencias del amor (Paolo Sorrentino, 2004)
18.               Días de Santiago (Josué Méndez, 2004)
19.               El aviador (Martin Scorsese, 2004)
20.               Ghost in the Shell 2: Innocence (Mamoru Oshii, 2004)
21.               Match point (Woody Allen, 2005)
22.               El aura (Fabián Bielinsky, 2005)
23.               The Death of Mr. Lazarescu (Cristi Puiu, 2005)
24.               Munich (Steven Spielberg, 2005)
25.               Madeinusa (Claudia Llosa, 2006)
26.               Half Nelson (Ryan Fleck, 2006)
27.               La vida de los otros (Florian Henckel von Donnersmarck, 2006)
28.               Time (Kim Ki duk, 2006)
29.               Death proof (Quentin Tarantino, 2007)
30.               Tropa de élite (José Padilha, 2007)
31.               Sweeney Todd, el barbero diabólico de la calle Fleet (Tim Burton, 2007)
32.               Le voyage du ballon rouge (Hou Hsiao-Hsien, 2007)
33.               4 meses, 3 semanas y 2 días (Cristian Mungiu, 2007)
34.               Jogo de Cena (Eduardo Coutinho, 2007)
35.               El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford (Andrew Dominik, 2007)
36.               Aquel querido mes de agosto (Miguel Gomes, 2008)
37.               The Hurt Locker (Kathryn Bigelow, 2008)
38.               Tony Manero (Pablo Larraín, 2008)
39.               The Wrestler (Darren Aronofsky, 2008)
40.               Let the Right One In (Tomas Alfredson, 2008)
41.               Shirin (Abbas Kiarostami, 2008)
42.               La cinta blanca (Michael Haneke, 2009)
43.               Madeo (Bong Joon-ho, 2009)
44.               Air Doll (Hirokazu Koreeda, 2009)
45.               Anticristo (Lars von Trier, 2009)
46.               Mary and Max (Adam Elliot, 2009)
47.               Politist adjective (Corneliu Porumboiu, 2009)
48.               I saw the devil (Kim Jee-woon, 2010)
49.               The Town (Ben Affleck, 2010)
50.               Cold fish (Sion Sono, 2010)
51.               The yellow sea (Na Hong-jin, 2010)
52.               Copia certificada (Abbas Kiarostami, 2010)
53.               Érase una vez en Anatolia (Nuri Bilge Ceylan, 2011)
54.               Una separación (Asghar Farhadi, 2011)
55.               Shame (Steve McQueen, 2011)
56.               Arirang (Kim ki duk, 2011)
57.               Drive (Nicolas Winding Refn, 2011)
58.               Take Shelter (Jeff Nichols, 2011)
59.               The Master (Paul Thomas Anderson, 2012)
60.               Gebo et l'ombre (Manoel de Oliveira, 2012)
61.               César debe morir (Paolo Taviani, Vittorio Taviani, 2012)
62.               La gran belleza (Paolo Sorrentino, 2013)
63.               Ausma (Laila Pakalnina, 2015)